martes, 31 de marzo de 2009

El tío Petros y la Conjetura de Goldbach

Nunca pensé que un libro sobre matemáticas me podría gustar tanto. Evidentemente, se trata de una novela con una temática matemática (qué bien suena eso XD) por un lado pero complementada con una historia humana por el otro. El caso es que “El tío Petros y la Conjetura de Goldbach” se lee con avidez desde las primeras páginas y su autor, el griego Apóstolos Doxiadis, consigue trasladar al lector más profano en la materia la magia de la lógica matemática.

*** Spoilers! ***

La novela narra la trayectoria de un anciano y eminente matemático griego, Petros Papachristos, desde la perspectiva de su sobrino favorito, un joven aspirante a seguir los pasos de su tío en la materia. Se comenta que el viejo Petros consagró su vida de investigador a intentar demostrar la
Conjetura de Goldbach, uno de los problemas matemáticos irresueltos más complejos de todos los tiempos. El paso de los años y la ausencia de avances le hicieron abandonar y olvidar la obsesión por los números, empleando las horas de sus postreros años en el ajedrez y el cuidado de su jardín.

Pero el sobrino indaga en la historia de su tío y descubre muchos flecos que nadie de su familia ha sabido explicar. Nunca quedó claro por qué Petros abandonó los estudios sobre Goldbach, cuando se suponía que cualquier matemático estaría orgulloso de trabajar en un problema de tanta entidad. Las sospechas le llevan a escarbar en el pasado del joven y prometedor Petros, una vida plagada de éxitos, fracasos, miedos, dudas y certezas, enterradas bajo un velo de normalidad para evitar el sufrimiento de estar tan cerca y tan lejos al mismo tiempo de tocar el cielo.

*** Fin de Spoilers! ***

El libro es un pequeño compendio de conceptos matemáticos, bien explicados pero difíciles de entender para todos los que no tenemos una buena base en la materia. Teorías acerca de los números primos, ecuaciones diferenciales o distintos métodos matemáticos están presentes en la novela, aunque no es imprescindible saber aplicarlos para comprender la obra en sí. De hecho, yo soy una persona muy torpe en el ámbito de las matemáticas y no he tenido grandes problemas para seguir el hilo de la novela.

A pesar de no ser una fan de las matemáticas, el libro me ha enganchado lo suficiente como para querer llegar pronto al final y saber qué había pasado con el tío Petros y sus estudios sobre Goldbach. El mérito es sin duda de su autor,
Apóstolos Doxiadis, un matemático que se dedica a escribir sobre lo que más conoce acercándolo a todos esos lectores que no entendemos ni papa de números. El experimento le ha salido especialmente bien en el caso de este “El tío Petros y la Conjetura de Goldbach”, novela que tuvo una especial promoción por parte de la editorial británica Faber & Faber en 2000, que ofreció un millón de dólares al que consiguiera descifrar la Conjetura de Goldbach antes de dos años. Por supuesto, nadie logró solucionar el enigma ni embolsarse el dinero ofrecido por Faber, pero el libro se vendió como rosquillas en varios países.

- ¿Por qué tratar de convertirme en un profesional mediocre cuando puedo jactarme de ser un aficionado excepcional?

sábado, 28 de marzo de 2009

INE: Amo a Laura

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Muy poca gente conocerá mujeres que se llamen Laura nacidas antes de los años ochenta. La razón es que ese nombre no se encontraba entre los más utilizados hasta finales de los setenta, década en la que, si apelamos a la lógica social, se dio a conocer la canción “Lady Laura” de Roberto Carlos. Hechos como éste son los que influyen decisivamente a la hora de poner un nombre, o acaso la oscarizada Penélope Cruz no se llama así por la canción homónima de Joan Manuel Serrat?.

El caso es que Laura ha sido el único nombre capaz de desbancar a María Carmen o a María de lo más alto de la lista de preferidas, publicada por el
INE (Instituto Nacional de Estadística). De hecho, María a secas volvió a lo más alto de la clasificación en los noventa y 2000, puesto que no había ocupado desde los años treinta. En la década de los sesenta aproximadamente un 10% de las mujeres nacidas en España se llamaban María Carmen, Ana María, María Dolores o María Pilar, mientras que en los setenta, aunque continúa la hegemonía de los compuestos con María en los primeros lugares, van incorporándose a los más utilizados nombres como Cristina, Mónica, Raquel o Sonia.

La explicación aquí puede estar también en un tema religioso. Muchos sacerdotes se negaban a bautizar a las niñas con nombres poco comunes o foráneos. Tengamos en cuenta que en los setenta estaba mucho más extendida la costumbre católica de este sacramento, por lo que era en última instancia el cura de turno el que decidía cómo se iba a llamar tu hijo. En muchos casos se ponía el “María” al lado de un nombre menos bíblico como Olga o Natalia (de claras tendencias rusas, qué miedo) para que ambas partes quedaran satisfechas, y luego ya en casa le llamabas a tu hija como te diera la gana.

Pero los ochenta suponen un vuelco para los nombres compuestos, como ya había ocurrido en la sección masculina. De los diez más usados, sólo María Carmen sobrevive en el octavo puesto, en una proporción de algo más de 14 por cada mil niñas. En el nuevo siglo habrá que irse hasta el puesto 44 para encontrar a una solitaria María Carmen aferrándose a la tradición de los duales. En lo más alto de las preferencias se consolidan también Patricia y Marta, sobre todo esta última que se mantiene estable entre los diez primeros desde hace 40 años. Resulta más que curioso que yo, llamándome Marta, nunca haya coincidido en mi etapa escolar, ni universitaria, con ninguna otra Marta.

Los setenta y ochenta tienen algunos nombres que irrumpen con fuerza en el Top-Ten pero que después van perdiendo fuerza hasta desaparecer, como Sonia, Susana o Yolanda. La década ochentera destaca por los registros novedosos, como también ocurría con los niños ochenteros: Vanessa, Tamara, Estefanía, Jessica, Alba o Lidia se convierten en favoritos de los nuevos padres para sus hijas, aunque no todos sobreviven a la siguiente década. Se da el caso de que Vanessa aparece con sus dos modalidades, Vanesa y Vanessa en dos posiciones diferentes de la lista, logrando con ambas variantes registrar a 16 de cada mil niñas.

Curiosidades? En Ávila el 3% de las chicas de los setenta fueron registradas como María Teresa, con una clara influencia de la
Santa local. En Barcelona ocurre tres cuartos de lo mismo con Montserrat, nombre del 3,4% de las chicas allí nacidas en los setenta, mientras que en Lleida la proporción llega al 4,3%. Similar es la situación en la provincia de Santa Cruz de Tenerife con las 23 de cada mil niñas registradas como María Candelaria en los todavía conservadores setenta. A partir de los ochenta todo vestigio religioso desaparece de los nombres y comienzan a tomar fuerza los comunes simples, con especial predilección en casi todas las comunidades por María, Lucía, Cristina o Ana.

Y sí, como muchos de vosotros temíais, en los noventa también aparecen los nombres foráneos tipo Jennifer o Tania, aunque se quedan tímidamente en los puestos bajos de la clasificación general. Esta influencia, al igual que los nombres autóctonos, se nota más por regiones a finales de los ochenta. En el País Vasco hay una clarísima predilección de nombres típicos de la tierra en todas las provincias: Leire, Ainhoa, Itziar, Nagore, Olatz, Nerea, Irati, Amaia… En Galicia también aparecen nombres tradicionalmente gallegos como Iria, Antía o Uxía, aunque de un modo menos frecuente. Y también Canarias vuelve a distinguirse por el origen guanche (con influencias venezolanas en algunos casos, ciertamente) de su nomenclatura: Yurena, Guacimara, Yaiza, Yanira, Nayra… Se demuestra una vez más el detalle que apuntó
Jordi Soler en los comentarios del post anterior sobre la sección masculina: la salida de la dictadura hizo que los padres pusieran a sus hijos los nombres que querían y no los que les imponían.

viernes, 27 de marzo de 2009

INE: Yo no me llamo Javier

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Aunque lo parezca no es un homenaje a la famosísima canción de los Toreros Muertos (aunque podría serlo, ciertamente). Esa contundente afirmación corresponde a mi última incursión en la entretenida página del INE (Instituto Nacional de Estadística) que ya me inspiró hace meses para el post “Estoy de Rodríguez”.

En esta ocasión, y curioseando por los
listados de nombres propios que ofrece esta completa web, he descubierto que si eres hombre y naciste antes de la década de los sesenta tienes muy pocas posibilidades de llamarte Javier, a lo sumo Francisco Javier en una proporción de 22 por mil. La cosa cambia a partir de los setenta: Javier pasa a convertirse en el quinto nombre masculino más utilizado (casi dos de cada cien niños son llamados así) y en los ochenta 25 de cada mil niños reciben también ese nombre, situándose en el segundo lugar tras el líder David.

Los setenta suponen una revolución en los nombres propios de chico. David, llegado desde el lejano puesto 46, se alza como nombre más usado por los jóvenes papás de la época (2,7%) desbancando al todopoderoso Antonio que llevaba treinta años al frente de la clasificación. Los nombres compuestos van perdiendo fuerza y desaparecen por completo de la lista de las diez primeras elecciones a partir de los años ochenta. Los famosos José Luis, Juan Carlos, José Manuel, Miguel Ángel o Francisco Javier van perdiendo posiciones paulatinamente arrollados por los nombres modernos: Sergio, Alejandro, Iván, Daniel, Adrián… A partir del año 2000 habrá que llegar hasta el puesto 33 para encontrar el primer nombre compuesto más usado, Miguel Ángel, con un 0,6% de frecuencia.

A este respecto, a medida que avanzan los años también se abre el abanico de posibilidades, con una mayor variedad de nomenclatura. Nombres tradicionalmente ligados a una determinada Comunidad Autónoma, como Marc, Jordi, Iker, Pau o Aitor pasan a formar parte de la lista de los más comunes en el final del siglo pasado y principios de éste. La hegemonía de David en los setenta, ochenta y noventa se ve desbancada en el nuevo siglo por Alejandro, nombre que llevan 33 de cada mil niños registrados en España en estos últimos años.

Por territorio, si naciste en cualquier provincia gallega en los años 70 tienes altas probabilidades de llamarte José Manuel o Manuel a secas, mientras que si arribaste a este mundo en esa misma época pero en Cataluña podrías llamarte David o Jordi preferentemente. Si tu comunidad de nacimiento fue Andalucía los nombres que más barajaron tus progenitores seguramente fueron Antonio, Francisco Javier o Manuel en proporciones variables según la provincia. En Madrid se llevan la palma David y Javier tanto en los setenta como los ochenta. Canarias tiene en los setenta a Francisco Javier, Miguel Ángel y David como nombres preferidos en ambas provincias, mientras que los ochenta incorporan a la lista nombres más autóctonos como Yeray, Jonay, Rayco o Jonathan. Éste último francamente no sé de dónde viene, porque no me suena muy guanche, aunque Kevin tampoco y aparece de sopetón entre los diez primeros en los noventa. Todos los padres serán ateos y no bautizarán, porque me da que San Kevin no hizo grandes milagros…). Como dato curioso, en Ceuta y Melilla el nombre más puesto en los últimos cuarenta años a los niños varones nacidos allí es Mohamed, en proporciones realmente altas (más del 5% y llegando incluso a un 7% en la presente década).

Aciertan las estadísticas con vosotros? Próximamente, las chicas :D

miércoles, 25 de marzo de 2009

Simply Red

Creo que he tardado demasiado en dedicar un post musical al grupo Simply Red, teniendo en cuenta que la canción que suena, "Something got me started", fue una de las que más bailé durante gran parte de mi juventud. Vamos a intentar subsanar pues este pequeño fallo diciendo que posiblemente Mick Hucknall sea uno de los pelirrojos más conocidos del universo musical de los 80 (con permiso de Rick Astley, claro está...). Él fue y continúa siendo el alma de este grupo cuyos demás miembros siempre han quedado eclipsados por su carisma.

Simply Red se formó en Manchester (Reino Unido) a mediados de los 80, convirtiéndose muy pronto en todo un fenómeno dentro del sonido soul y rhythm & blues. En 1985, con su primer disco "Picture book" alcanzaron el segundo puesto en las listas de venta británicas, donde se mantuvieron durante casi ocho meses consecutivos. El tercer trabajo del grupo, "A new flame", se editó en 1989 y se convirtió en pasaporte de la banda hacia el resto de Europa y Estados Unidos. Se les consideraba ya por entonces el grupo blanco de soul más importante de su país.

En 1991 consolidaron su sonido pop con "Stars" y a partir de ahí exploraron otros terrenos más discotequeros, sin abandonar nunca del todo el género soul que más éxito les había propiciado. En 2007 editaron su octavo y último disco de estudio, anunciando su despedida tras una gira en la que todavía están inmersos. Mick Hucknall ha manifestado su interés por continuar en solitario para abordar otros trabajos al margen de los 25 años de carrera al frente de Simply Red.

Aunque hay varias canciones que me gustan de Simply Red, he elegido, como dije arriba, la que más me ha hecho bailar durante mucho años. "Something got me started" está incluida en su álbum "Stars" y fue además uno de sus temas más exitosos.

martes, 24 de marzo de 2009

Bizcocho de limón con pasas y avena

A estas alturas ya no pretendo ser original ni innovadora con mis modestas recetas. El caso es que voy viendo aquí y allá ingredientes que me llaman la atención o me apetece probar y voy incorporándolos a mis platos. El blog de Akane Albahaca y Canela es uno de los más inspiradores en cuanto a bizcochos se refiere, porque publica siempre unas recetas muy sanas, casi siempre libres de mantequillas y otras grasas poco saludables, y además con ingredientes naturales y muy campestres.

Aunque este bizcocho no está basado en ninguna receta concreta, sigo los pasos de preparación de cualquier cake al uso. Los ingredientes que yo utilicé fueron: 250 gr. de harina blanca, 150 gr. de azúcar moreno integral, un yogur natural desnatado, un chorro de miel, el jugo de un limón mediano, una taza de pasas sultanas, un puñado de copos de avena, medio vaso de aceite de girasol, medio vaso de leche desnatada, medio sobre de levadura de respostería y una cucharadita de bicarbonato.

Se mezclan todos los ingredientes secos en un bol, excepto la avena. Aparte se bate el yogur con el azúcar, el aceite, la miel, la leche y el jugo de limón. Posteriormente se va incorporando todo a la mezcla seca, removiendo bien y añadiendo las pasas al final. Se pone en un molde de cake y se espolvorea la superficie con los copos de avena, introduciéndolo en el horno precalentado a 200º. Se deja cocer durante aproximadamente 30 minutos, comprobando con un palillo si el interior está bien hecho. Y ya está, este tipo de bizcochos no tienen mucha ciencia y suelen quedar siempre apetecibles.

Como la mayoría de mis bizcochos no llevan huevo ni mantequilla, la consistencia siempre suele ser más compacta y un poco húmeda. Quizás algunas personas los encuentren un poco "mazacote", detalle que se soluciona añadiendo a la receta los ingredientes que yo elimino y un poco más de levadura :) Pero para mí lo mejor de estos bizcochos es la tranquilidad con la que me los como! jejeje.

domingo, 22 de marzo de 2009

Eragon

Me había picado el gusanillo con esta película, a pesar de que todo el mundo me decía “nooo, no la veas” como si me fuera a ocurrir algo del estilo de “The ring”. El caso es que la pillé un día en el Plus e ignoré las recomendaciones. No fue tan traumático como esperaba (bah, exagerados :P) pero tampoco fue para tirar cohetes, francamente.
"Eragon" es una peliculita que entretiene y no pidas mucho más porque no hay.

Lo primero que hay que tener en cuenta cuando se ve esta película es que el guión se basa en una novela que escribió un emocionado de la
Dragonlance cuando tenía 15 años, Christopher Paolini. Sabiendo esto, todo lo demás cobra bastante más sentido. El film reúne sin escatimar todos los tópicos de las novelas de fantasía del género y conceptos reconocibles por los amantes de cosas como “El señor de los anillos” o “Dungeons & Dragons”. Tiene su mérito, claro está, sacar una película decente de un refrito del medievo literario.

El argumento viene a ser el siguiente: en el mundo fantástico de Alagäesia un joven huérfano que vive en una granja con su tío encuentra un día un huevo azul, del que nacerá una dragoncita muy mona de una raza que todos creían extinguida. La dragona, de nombre Saphira, pertenece al malvado rey Galbatorix pero elegirá como dueño al joven granjero para que la monte y luche junto a ella por la supervivencia de la estirpe de los jinetes de dragón. Evidentemente, el rey y su secuaz el mago Durza no dejarán que las cosas se queden así y perseguirán a Eragon con la intención de acabar con él, con el dragón y (muahahahaha) dominar el mundo.

Casi todo suena a visto y recuerda a otras producciones constantemente, incluidos planos concretos en homenaje (o plagio?) a “Star Wars” o la anteriormente señalada “El señor de los anillos”. La música más de lo mismo, previsible y el montaje más bien regularcillo. A pesar de todo, la película se deja ver y consigue mantener el interés de un espectador poco exigente.

El director Stefen Fangmeier cuenta en su haber con esta única película, que dice poco realmente de su talento como realizador. Su labor en el resto de producciones en las que ha colaborado se sitúa en el departamento de efectos especiales, algo que en “Eragon” tiene un tratamiento correcto. Del resto, los lectores de la novela original de Paolini aseguran que el guionista, Peter Buchman, se ha dedicado a recortar y quitarle el sentido a la obra, sin reescribir nada que pueda salvar a la película de las sobremesas televisivas.

Evidentemente, las interpretaciones tampoco están a la altura, sobre todo la del protagonista primerizo Ed Speeleers, cuya cara de empanao molesta bastante durante todo el film. El hecho de que aparezcan estrellas como
John Malkovich o Robert Carlyle no hace mejorar una producción que se mueve constantemente entre la mediocridad. Puedo afirmar incluso que el que más me gustó fue Jeremy Irons, afirmación arriesgada cuando en el 90% de las películas suyas que he visto él constituye lo peor de la cinta (por favor que nadie vea “Dungeons & Dragons” si todavía puede evitarlo…). La dragona Saphira, realmente protagonista principal de “Eragon”, se salva de la quema porque es de cartón piedra y tiene un doblaje muy sugerente. Es inevitable que nos haga pensar, como no podía ser de otro modo, en “Dragonheart”, película ésta última de la que guardo un grato recuerdo.

La historia dio también para hacer un videojuego que parece que supera con creces a la película, a pesar de basarse directamente en ella y no en la novela. Recordemos que la novela de
“Eragon” fue un auténtico éxito de ventas, con más de dos millones y medio de copias sólo en Estados Unidos y se convirtió en una trilogía con las secuelas “Eldest” y “Brisingr”. No tengo pensado leerlo pero si alguien lo ha hecho quizás nos pueda orientar sobre si el libro se acerca más al pastiche medieval inspirado peligrosamente en Tolkien y otros autores, criticado por muchos lectores, o por el contrario se trata de una novela de fantasía épica con todas las de la ley.


viernes, 20 de marzo de 2009

Mi planta de pimiento rojo

No se me suelen dar bien las plantas, así que en mi casa no he tenido nunca ninguna. Pero hace unos meses se me dio por pensar en las lentejas y las habas que plantaba de pequeña en los botes de yogur, en las pepitas de manzana que florecían casi al instante, y los restos de fruta que enterrabas en cualquier lado y criaban hierbitas en cuestión de horas. Pensé entonces que si de pequeña era capaz de plantar algo y que diera flor, por qué no ahora con 25 años más.

El caso es que, como muchos de vosotros sabéis, tengo un lagarto en el patio cuyas preferencias alimenticias son las hortalizas y las frutas, pero sobre todo el pimiento rojo, que le vuelve loco. Continuando con mi razonamiento me dije: "si planto una semilla de pimiento rojo y me salen pimientitos, me ahorraré tener que darle a Laggy del nuestro...". Con esto que dicen que hay crisis qué mejor solución para la economía doméstica.

Dicho y hecho, me hice con una bolsa de tierra, una maceta y cuatro semillas de pimiento rojo. Sin ningún procedimiento concreto las planté y al terminar pensé fríamente que de allí no iba a salir nada en absoluto, pero que había sido divertido. Cual no sería mi sorpresa cuando tres días después veo que de la tierra está emergiendo una mini-planta!

La emoción me embargó así que fui rauda a por mi cámara para inmortalizar mi primera planta adulta (adulta yo, no la planta...). El milagro de la flora continuó su curso y de las cuatro semillitas brotaron cuatro tallos minúsculos que se abrieron en dos hojitas cada uno. Como no tengo ni idea de cómo se cuida una planta de pimiento busqué algo de información y leí cosas complicadísimas sobre trasplantar a vivero, la mejor época para los pimientos (entre primavera y otoño, anda que no acerté plantando en octubre...) y algunos otros detalles que directamente ignoré. Seguí un consejo de mi suegra para librarme de unos mosquitos que atacaban mis plantitas (echar un ajo picado en la tierra, funciona!) y situé una botella llena de agua al lado para intentar no olvidarme de regarla.

El caso es que mis intentos de pimiento siguen ahí echando hojas, aunque una de las plantas creo que ha muerto definitivamente. Yo es que a esa ya le veía pinta de emo desde el principio, así con la hoja de lado... A las otras tres se les ha caído alguna hojilla pero aguantan bien en la maceta y quizás algún día echen flor... o pimientos, quién sabe! :D Por ahora, he plasmado en un vídeo (muy) de aficionada el progreso de mi planta de pimiento rojo. Ah, y para los que le suene a crossover, efectivamente, "Mi planta de naranja-lima" es un libro fantástico :)

miércoles, 18 de marzo de 2009

More than words

Es un clásico que muchas bandas de rock duro o heavy metal de los ochenta sean conocidas a gran escala gracias a una balada. Son casos como el de Scorpions y su “Still lovin’ you” o Whitesnake con “Is this love?”. Esas canciones lentas y sentidas llegan incluso a convertirse a veces en lo más emblemático de algún grupo, para desgracia de sus intérpretes hardcore melenudos que llevan años haciendo apología del ruido como arma de destrucción masiva.

El caso de
Extreme es paradigmático: los oyentes de música “vulgaris” no sabían nada de este grupo americano hasta que salió a la luz “More than words”, tercer single de su segundo disco “Extreme II: Pornograffiti”, en 1990. Este tema acústico subió disparado al número 1 de la Billboard estadounidense y le dio fama mundial al cuarteto liderado por Gary Cherone en la voz y el muy valorado Nuno Bettencourt a la guitarra.

El vídeo de “More than words” se emitió hasta la saciedad en las cadenas de TV musicales y el tema sonaba por todas partes. Tanto, tanto, que ni siquiera sus propios autores quisieron repetir la fórmula de lo hartos que se quedaron, así que en su siguiente trabajo intentaron cambiar totalmente de estilo y ganarse con ello a los fans de pura cepa.

Pero ya a mediados de los noventa comenzó lo de siempre: idas y venidas de componentes, carreras alternativas y, a la larga, una especie de “stand-by” que ha durado casi hasta la actualidad, con discos intermitentes y diversas influencias en su música según entraban unos y salían otros. Editaron en total siete discos, dos de ellos recopilatorios, y nunca volvieron a tener la repercusión de esos primeros noventa.

Si hay alguien que conozca algún otro tema de Extreme que no sea “More than words”, sin ser seguidor asiduo de la banda, … por favor que lo comparta con nosotros!!



Saying I love you
Is not the words I want to hear from you
It's not that I want you
Not to say, but if you only knew
How easy it would be to show me how you feel
More than words is all you have to do to make it real
Then you wouldn't have to say that you love me
Cos I'd already know
What would you do if my heart was torn in two
More than words to show you feel
That your love for me is real
What would you say if I took those words away
Then you couldn't make things new
Just by saying I love you
More than words

Now I've tried to talk to you and make you understand
All you have to do is close your eyes
And just reach out your hands and touch me
Hold me close don't ever let me go
More than words is all I ever needed you to show
Then you wouldn't have to say that you love me
Cos I'd already know
What would you do if my heart was torn in two
More than words to show you feel
That your love for me is real
What would you say if I took those words away
Then you couldn't make things new
Just by saying I love you
More than words

domingo, 15 de marzo de 2009

Blog del Día

Los responsables de la página Blog del Día me han nombrado esta semana como uno de sus blogs destacados! En el link de arriba podéis acceder a una pequeña entrevista que me realizaron, explicando las razones por las que inicié Lillusion y lo que pretendo con este blog (dominar el mundo, está claro... :P).

Una vez más tengo que agradecer a todos mis visitantes este pequeñito éxito en mi no menos pequeño universo virtual, con el que mantengo la ilusión por hacer cosas y contarlas. Sin vosotros, Lillusion nunca sería lo que es ni me aportaría tantas satisfacciones.

Gracias a los responsables de Blog del Día por su nombramiento. Os recomiendo que los visitéis si queréis conocer multitud de blogs y páginas, de contenidos diversos, que allí os presentan cada día.

viernes, 13 de marzo de 2009

El juego de Ender

GeekDraz me recomendó esta novela hace ya bastante tiempo, pero nunca me había atrevido a leerla hasta ahora. No soy asidua de los libros de ciencia ficción sobre todo porque, por lo general, me estreso cuando no entiendo lo que plantean. Mi mente literaria tiende a ser práctica pero no lógica, ése puede ser el problema. Sin embargo, en ocasiones he encontrado novelas de este tipo que me han satisfecho completamente y me han incitado a leer más.

Es el caso de "El juego de Ender", una obra emblemática de la ciencia ficción moderna escrita por Orson Scott Card en 1985 y ganadora de varios premios de literatura, entre ellos el prestigioso Premio Hugo. Aunque al principio me costó arrancar, a medida que avanzaban las páginas me iba metiendo más en la historia y, salvo algunos pasajes con descripciones engorrosas, la lectura me resultó más fácil y adictiva de lo esperado.

*** Spoilers! ***

En un futuro incierto la Tierra se prepara para una guerra con una raza alienígena, denominada Insectores. El pequeño Andrew "Ender" Wiggin es escogido entre miles de niños para formarse en una escuela militar y capitanear la flota humana contra la invasión. Ender sólo tiene seis años cuando es reclutado pero dispone de una mente privilegiada, una visión estratégica inigualable y un instinto de supervivencia muy superior al de cualquier otro soldado adulto.

Lo que empieza como un juego, un ordenador contra el que Ender debe competir siempre para ganar, se convierte poco a poco en algo mucho más serio: el convencimiento de que el futuro de la raza humana depende de las decisiones que él tome. La batalla es continua, no hay tiempo para el entretenimiento ni la compasión, ni el cariño, ni la amistad, conceptos vetados para los elegidos que deben salvar al mundo. Todo movimiento está controlado por los superiores, los tecnócratas dominantes que sólo ansían el éxito en la contienda, cualquiera que sea su precio.

Mientras Ender lucha contra sus propios fantasmas, su cuerpo de niño y su mente de adulto se preparan para la última batalla, sin saber que de ello dependerá también su felicidad como ser humano, como persona independiente del entramado político y social que le rodea. Echa de menos a su familia, aunque se lo prohíban, y desearía no hacer lo que hace aunque sabe que es su deber. Por eso le eligieron y por eso confían en él, responsabilidad demasiado pesada para un chico al que le robaron la infancia para convertirlo en un gran héroe.

*** Fin de Spoilers! ***

La novela, basada inicialmente en un relato corto, tuvo tanto éxito que Orson Scott Card publicó al año siguiente su continuación, "La voz de los muertos", que también recibió varios galardones. La ya conocida como "Saga de Ender" cuenta con un total de nueve libros, abordando diversas tramas relacionadas con los personajes y la historia de la novela original. Además de estas series, Card ha publicado otra veintena de novelas y multitud de cuentos y relatos cortos, siendo uno de los autores de ciencia ficción más prolijos de los últimos tiempos.

"El juego de Ender" tuvo muchísima repercusión a nivel literario y también social. La editorial Marvel publicó recientemente un cómic basado en la novela, del que he visto algunas viñetas y que me parece bastante bueno, o al menos cercano a la idea que me había hecho al leer el libro. También hay en proyecto una película, en cuyo guión también participa Card, pero que todavía se encuentra en fase de pre-producción.

Esta novela es imprescindible para comprender el rumbo de la ciencia ficción de la época, aquellos años ochenta en los que las batallas contra los invasores extraterrestres nos dieron grandes clásicos tanto de la literatura como del cine y la televisión. Además, su aspecto psicológico nos plantea unas cuantas cuestiones interesantes, como hasta dónde puede llegar la premisa de "el fin justifica los medios". Lo dicho, muy recomendable.

- ¿No es maravilloso saber que Ender puede hacer lo imposible?
- Las muertes de los jugadores son siempre repulsivas. Siempre he creído que la Bebida de Gigante era la parte más pervertida de todo el juego, pero ir a por el ojo así... ¿Ese es el que queremos poner al mando de nuestras flotas?
- Lo que importa es que ha ganado el juego que no se podía ganar.

miércoles, 11 de marzo de 2009

¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?

Uno de los grupos más emblemáticos de la movida madrileña de los 80 fue Burning. Aunque siguen en activo, editando discos y realizando conciertos, la esencia de Burning se fue apagando a finales de la década de los ochenta, aunque su estilo pop-rock sigue siendo apreciado por muchos seguidores.

La mala suerte se cebó con ellos como con otros artistas de la época, en forma de drogas, excesos y malos rollos que hicieron que la banda se resquebrajara en varias ocasiones y variara de formación. A finales de esa década fértil en música pero débil en reacción perdieron a Toño Martín, cantante del grupo, que ya se había desvinculado de Burning años atrás inmerso en el infierno de la drogadicción. Unos años después sería Pepe Risi, otro histórico del panorama musical español y también fundador del grupo, el que fallecería marcando con sello negro la trayectoria de Burning.

Lejos de desmoronarse, la banda ha continuado siempre ligada a la música, colaborando en homenajes, conciertos especiales y editando sus propios discos, aunque siempre al margen del tono comercial de la industria. En la actualidad, Johnny Cifuentes es el cantante y único miembro de la formación inicial que queda en Burning.

Hasta ahora no han vuelto a conseguir un éxito como el que tuvieron con el single "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?", un tema que el director Fernando Colomo utilizó en 1978 para la película del mismo título y que le dio a Burning una gran repercusión. El papel principal lo interpretaba Carmen Maura, mientras que el director Pedro Almodóvar también tenía una pequeña aparición en el film, ambos muy vinculados ya por entonces al movimiento cultural que originaría la famosa "movida" algo después.
Como sé que algunos de vosotros no podéis escuchar el tema en el reproductor que tengo en el lateral del blog, he dedidido colocar también, siempre que pueda, el reproductor de GoEar para que lo tengáis a mano y podáis disfrutar de la música mientras leéis.

sábado, 7 de marzo de 2009

Watchmen

Cuanto más hablo de ella más cosas me sobran o me faltan en esta película. "Watchmen" es mejor de lo que se espera pero peor de lo que podría ser, de eso no cabe duda. En mi caso, puedo puntuarla con un notable por el esfuerzo que ha supuesto captar a la perfección el ambiente tenso de la historia, de las relaciones entre los protagonistas y la convulsa situación política y social del momento.

Sin embargo, hay algunos puntos interesantes que no quedan suficientemente explicados, conceptos que se pasan por alto que tendrían que haber tenido más peso y otros en los que la cámara se regodea que no tienen más que un puro y simple interés visual. Mi crítica está realizada desde la adaptación del cómic, no desde la perspectiva de una película sin más. De hecho, se hace más que necesaria la lectura de la novela gráfica antes de ver la película para poder llegar a comprender mucho fondo argumental.

*** Spoilers! ***

Hablemos pues de los detalles que me sobraron en la película: por supuesto y como casi siempre, las escenas de lucha. Vale, sé que sólo hay dos o tres, pero se alargan tanto y abusan tanto de la cámara lenta (guiño a "300", obviamente, siendo ambos proyectos del mismo director) que me aburren. Es cierto que el cómic recoge mucha violencia pero mi impresión en la película es que también se excedieron un pelín en el apartado de huesos partidos y ríos de sangre.

La segunda cosa que no me pegó en absoluto con la idea que yo tenía para esta película fue la música. La banda sonora recoge un puñado de temas buenísimos, emblemáticos y reconocibles por el gran público, pero su aplicación a determinadas escenas de "Watchmen" me pareció demasiado efectista. Y eso que me gustan mucho esas canciones, pero el "Hallelujah" de Leonard Cohen cuando por fin Búho Nocturno se acuesta con Espectro de Seda... no, por favor! Le da a la escena un tono cómico absurdo.

Para alguien que no haya leído el cómic, la película puede suponer un compendio de escenas y disertaciones filosóficas sin orden ni concierto. Se saltan asuntos claves que en el cómic dan cohesión a la historia. En algunos momentos la película parece un batiburrillo de escenas sin nexo alguno, que intentan encadenarse a un eslabón central que nunca está muy claro. Se supone que son héroes acabados, despreciados, perseguidos y patéticos, recordando sus tiempos de gloria e intentando ocultar sus miserias actuales. Todo eso, con una amenaza nuclear patente, crea un clima de permanente desilusión e injusticia que los vigilantes de hoy son incapaces de frenar. Ésa debería ser para mí la tónica de la película.

Creo firmemente que si yo no hubiera leído antes la obra de Alan Moore y Dave Gibbons, no me hubiera enterado de nada. De hecho, supe seguir bien la historia porque me acordaba de lo que ocurría en el cómic, pero no porque estuvieran los hechos realmente bien contados. El ritmo de la película es una auténtica montaña rusa, que hace que se pierda la atención constantemente. Entre eso y que para mi gusto le sobra más de media hora de metraje (la película dura casi tres horas), la experiencia cinematográfica de "Watchmen" no ha sido totalmente satisfactoria.

Entre las partes que sí me gustaron mucho de la película se encuentra el trasfondo de los personajes, con la trayectoria de cada vigilante bastante fiel al cómic y, aunque esperaba que los intérpretes me decepcionaran, realmente tampoco me disgustaron tanto. Eso sí, para el personaje de Ozimandias tenían que haber buscado a un actor con cara de bueno, para que disimulara un poco más, digo yo.

El Dr. Manhattan me fascinó totalmente, incluidos los numerosos desnudos frontales de Billy Crudup, toda una muestra de liberación cinematográfica hoy por hoy. Aunque estoy firmemente convencida de que se le ve tanto el miembro porque es azul... sino otro gallo nos cantaría :D Aparte de eso, el efecto visual del Dr. Manhattan es un reflejo casi exacto de la imagen del cómic y su apatía sentimental está perfectamente mostrada en la película. El otro personaje que me ha encantado es Rorschach, tanto el enfoque en sí del vigilante como el trabajo del actor Jackie Earle Haley.

*** Fin de Spoilers! ***

Para mí una buena película no es sinónimo de "mejor de lo que me esperaba". En el caso de "Watchmen" había miles de lectores y fans del cómic que estaban literalmente acojonados ante el estreno de la película y que, al final, se encontraron con algo no tan malo como imaginaban. Eso no significa en absoluto que el producto elaborado por Zack Snyder sea bueno. Puede ser correcto, más o menos interesante, con destellos incluso de perfección en algunos fragmentos, pero en general es una película con muchos altibajos que no responde a las expectativas.

La trayectoria cinematográfica de este director debería comenzar a alejarse del cómic para no encasillarse sobre todo, pero también para no ganarse el odio del amplio colectivo de aficionados al cómic. No digo que "Watchmen" no haya gustado en general, pero hay un gran trecho entre esto y una obra maestra. En mi caso, cuanto más pienso y hablo de ella más defectos le encuentro, y eso no debe ser demasiado bueno. Démosle pues un siete antes de que se me caliente la neurona :D

miércoles, 4 de marzo de 2009

Transvision Vamp

A finales de los 80 el pop británico dio un vuelco con la llegada al panorama musical de Transvision Vamp, una banda liderada por una controvertida rubia (Wendy James) que se aupó a lo más alto de las listas y se fue casi tan rápido como llegó. Su carrera como grupo apenas duró un lustro pero su segundo album, "Velveteen", publicado en 1989, se mantuvo durante más de seis meses como uno de los más vendidos en el Reino Unido.

Su estilo rock con toques de un punk olvidado ya por entonces les dieron gran fama, gracias también a la imagen rompedora de James, que conjugaba a la perfección inocencia con pecado. Sin ser muy agraciada físicamente, supo sacarse el máximo partido y convertirse en el objeto de deseo de miles de fans, hechizados por su tutú rosa y su pelo rubio platino. Su voz en sí tampoco era nada del otro mundo y sus temas se salvaban por ser pegadizos y sus rasgueos de guitarra característicos.

Transvision Vamp se disolvió en 1991 y Wendy James formó en 2004 la banda Racine, con la que ha editado dos discos. Su estilo indie difiere bastante del de su anterior grupo, lo que tampoco les ha hecho destacar en el panorama musical.

Entre los temas más conocidos de Transvision Vamp están "I want your love" y este "Baby, I don't care" para ilustrar esta semana punk rosa :)

En España surgió también a principios de los noventa un grupo que seguía fielmente la estela de Transvision Vamp: Los Romeos. Formados también por tres chicos y una chica, era su vocalista Patricia Fernández la que llevaba el peso de la imagen del grupo. Con una voz tan flojilla como la de su colega Wendy (otros dirían "voz característica" o "personal"...), Patricia se ganaba al público con su estética pop-punk y las provocativas letras de las canciones.

Los Romeos duró también poco más de seis años pero dejaron para el recuerdo alguno de los temas españoles más interpretados en los karaokes ochenteros: "Muérdeme", "Arañas mi piel" y sobre todo "Mi vida rosa", que podéis ver en ese link en formato vídeo de YouTube.

martes, 3 de marzo de 2009

Slumdog millionaire

Me niego a llamarle a esta película “Quién quiere ser millonario?”, porque el título original no tiene ese significado aunque se refiera al concurso en cuestión. Dicho esto, "Slumdog millionaire" es una película muy completa, con una historia llamativa, muy bien contada, una fotografía y una música impresionantes y, en general, un disfrute cinematográfico integral de los que hoy escasean.

Se trata de una de esas películas sin patas cojas.

Es inevitable pensar en
“Ciudad de Dios” tras ver “Slumdog millionaire”. Aunque geográficamente nos trasladamos de las favelas de Brasil a los suburbios de Bombay, la línea argumental sigue un camino un tanto paralelo. No es lo mismo pero tiene varias coincidencias. Antes de continuar he de decir que me decanto por “Ciudad de Dios”, no sin antes haberlo pensado detenidamente. Influye en esta decisión mi preferencia por las tragedias cinematográficas y las películas con final lejano al plato de perdices.

*** Spoilers! ***

En “Slumdog millionaire” todo un país puede ver el ascenso a la gloria de un joven pobre proveniente de la zona más marginal de Bombay, gracias a su participación en el concurso televisivo “Quién quiere ser millonario?”. Jamal gana la asombrosa cantidad de 20 millones de rupias (los 300.000 euros de la versión española) contestando correctamente a todas las preguntas, algo impensable en un niño criado en la calle, sin conocimientos más allá de los que le ha dado la dura vida que le ha tocado vivir y que en la actualidad se dedica a servir el té en una compañía de teleoperadores.

Los responsables del concurso no dudan que el joven hindú ha hecho trampas e intentan sonsacarle los detalles de su engaño, pero Jamal tiene un recuerdo para cada respuesta, una vivencia para cada cuestión y una explicación para cada duda. Desde su más tierna infancia tuvo que aprender a sobrevivir en las calles junto a su hermano Salim y huir de las garras de los perversos negociantes de los bajos fondos de la ciudad. En ese camino conoció a la pequeña pero fuerte Latika, de la que se enamoró y a la que no dejó de buscar desde que la perdió años atrás, sometida a los deseos de un mafioso local.

El concurso ofrece a Jamal y Latika la posibilidad de volver a encontrarse, demostrarse que todo es posible y que es el destino el único que juega en sus vidas. Los malos mueren, los buenos viven… no deja de tener cierta moralina el desenlace, pero no desentona con la historia de la película. Tiene los toques necesarios de crudeza y muestra abiertamente la corrupción de un enorme país donde las luchas religiosas y de castas marcan en gran medida el futuro de muchos niños.

*** Fin de Spoilers! ***

Danny Boyle, conocido hasta ahora sobre todo por “Trainspotting” (que no me gustó nada en su día), dirige “Slumdog millionaire” acompañado por Loveleen Tandan en su división en la India, mostrando el país de los mil colores y las mil miserias. El ruido típico de esas tierras es lo que menos me gusta de la película, aún teniendo en cuenta que es un fiel reflejo de la realidad. Posiblemente yo no sea una candidata perfecta para viajar a la India, puesto que no me llama la atención su cultura ni sus costumbres. Eso no afecta a mi modo de sentir la película pero me produce algún momento de estrés.

Mi segundo “pero” a esta película cuasi perfecta es que acaba bien, aunque entiendo que es una historia preciosa que no puede tener otro final para ser aceptada por el gran público. De hecho, la Academia la premió con ocho Oscars, entre ellos mejor fotografía, montaje, banda sonora original, guión adaptado, dirección y película. O sea, casi todo salvo las interpretaciones, apartados en las que no había nominados.

Merece la pena verla en el cine por el gran espectáculo visual que supone y con el tiempo posiblemente se convertirá en una película de culto. Sobre todo el baile final donde se deja constancia de la relación inequívoca entre “Slumdog millionaire” y la cultura de
Bollywood que, personalmente, no me llama mucho la atención.

domingo, 1 de marzo de 2009

Bocaditos de albaricoque

La repostería es una ciencia exacta. Un gramo arriba o abajo de cualquiera de los ingredientes o un cambio de uno por otro puede variar totalmente el resultado o incluso inutilizarlo del todo. Pero cuando el interés es aprovechar restos de nevera, pues todo eso queda un poco al margen. Hacía tiempo que no publicaba ninguna receta, así que vamos a ello.

El caso es que tenía en la nevera unos huevos cerca de su paso a pollito, unos yogures caducados de hacía tres días y alguna cosilla más que pedía a gritos su dimisión como producto comestible. Dicho y hecho, me inventé una receta que en principio tenía intención de ser de galletas y que se convirtió en bollos de algo al horno. Para los que todavía sientan interés por el experimento, paso a los detalles en el siguiente párrafo.

Los ingredientes fueron: un huevo, un yogur natural desnatado y caducado (puede ser también sin caducar… :P), dos cucharaditas de margarina rebañadas de una tarrina a punto de aterrizar en el cubo de la basura, una cucharada de Golden Syrup, una cucharadita de jengibre en polvo, media cucharadita de bicarbonato, 100 gr. de azúcar blanco, 300 gr. de harina normal, mermelada de albaricoque y azúcar moreno.

Con todo esto hice lo siguiente: batí el huevo y le añadí el yogur. Derretí la margarina 10 segundos en el microondas y se la eché también, además del sirope y el jengibre. Posteriormente puse el azúcar y lo mezclé, para finalmente ir añadiendo la harina con el bicarbonato. En principio había puesto sólo 200 gramos de harina, pero como la masa quedó lejos de poder manejarse le añadí más hasta que más o menos pude formar bolitas.

Intenté rellenar varias de las bolas con la mermelada de albaricoque, tarea más que complicada por lo que desistí a la mitad y rematé el resto de la masa haciendo bolas simples. Las rebocé en azúcar moreno y las puse sobre una lámina antiadherente en el horno previamente precalentado a 200 ºC. Las tuve unos 15 minutos y, tras enfriarse un poco, comprobé sorprendida que estaban buenas! Quizás demasiado dulces para mi gusto (el recubrimiento con tanto azúcar queda un poco empalagoso), pero francamente comestibles. Dos días después estaban menos crujientes pero todavía perfectas y deliciosas.

El resultado tiene un sabor similar a los bollos de leche, un pelín más consistente. Las he bautizado “bocaditos de albaricoque”, aunque el 50% de ellas no llevan de albaricoque más que el nombre :D

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